La grasa corporal constituye aproximadamente de 15 a 20 % del peso de nuestro cuerpo en condiciones ideales para un hombre y de menos del 25 % para una mujer. 

La cantidad de grasa corporal está determinada por factores genéticos y ambientales, especialmente la dieta y actividad física y tanto el exceso (obesidad) como su mala distribución en nuestro cuerpo (lipodistrofias) tienen repercusiones importantes para la salud y en nuestra apariencia física.

Desde un punto de vista celular, la grasa corporal o tejido adiposo, está constituida por 2 tipos de células grasas (adipocitos), que forman tejidos de 2 tipos: blanco y pardo (se llaman así por el color de sus células). El tejido adiposo pardo es un tejido altamente especializado en la disipación de calor, participa en la regulación de la temperatura y peso corporal. El tejido adiposo blanco, es un órgano voluminoso metabólicamente activo que interviene en la captación, síntesis, almacenamiento y movilización de grasa a nivel abdominal, ha sido considerado un tejido de reserva energética, por su capacidad de almacenar grandes cantidades de triglicéridos dentro de estos adipocitos.

Los triglicéridos tienen el máximo contenido energético y por tanto, la grasa de estas células constituye una reserva de combustible muy importante. Así que cuando comemos más de lo que necesitamos la veremos reflejada en forma de esas llantitas, en diversas partes de nuestro cuerpo

La grasa solo podrá oxidarse por medio de una buena dieta, un buen programa de entrenamiento y mucha disciplina y paciencia.

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